“Mi confrontación con la docencia”
Mi nombre es Ma. De la Luz Pacheco Escobedo, tengo 35 años de edad, casada, con 3 hijos (dos niñas y un niño), provengo de una familia conformada por mis padres y ocho hermanos, por lo cual he de decirlo tuve una infancia y juventud humilde, aunque muy feliz y muy unida. Actualmente vivo en el seno de una familia estable económica y emocionalmente.
Mis primeros estudios (primaria y secundaria) los realice en la Comunidad de Tacoaleche, Guadalupe, Zacatecas, lugar de donde soy originaria y vecina, el nivel medio superior y mi licenciatura los curse en la Universidad Autónoma de Zacatecas, donde obtuve mi titulo de Licenciada en Matemáticas; una vez egresada de la universidad, llena de sueños, metas y objetivos por cumplir en mi vida, me dispuse a buscar un lugar donde desempeñarme y aplicar los conocimientos obtenidos, logrando en primer lugar desempeñarme como docente bajo contrato en el COBAEZ, plantel Zacatecas, posteriormente me desempeñe en nivel secundaria, teniendo como resultado de mis primeros trabajos lo siguiente: Considero que los alumnos de estas edades se encuentran en una etapa en su vida en la cual, si no todos si la gran mayoría, todavía no saben lo que desean de ella ni lo que pretenden ser ni hacer, por lo que me resulto bastante difícil acoplarme a éstos, ya que debido a que tengo los conocimientos prácticos, he de reconocer que carecía de los conocimientos didácticos y pedagógicos para poder trasmitírselos, cosa que en la actualidad he de decirlo, si bien es cierto no los he adquirido a través de una enseñanza profesional, la experiencia laboral me los ha estado brindando, por lo que antes de comenzar un ciclo escolar, antes de meternos de lleno en las materias que vamos a cursar, tratamos de conocer a los educandos a fin de saber sus condiciones de vida de una manera general para poder saber de que manera vamos a trabajar con ellos, ya que he trabajado tanto en centros urbanos, propios de la ciudad, así como en centros suburbanos o rurales, en los que definitivamente los modos de vida son totalmente distintos y por ende la forma de llegarles a los muchachos debe ser diferente, una vez que de alguna manera se conocen estas condiciones, podemos partir con un programa especifico de enseñanza a fin de que arroje buenos resultados el ciclo y de esta manera contribuir a que éstos continúen con sus estudios y se desarrollen profesionalmente, cabe destacar que en la actualidad es muy satisfactorio ver y saber de jóvenes que pasaron por nuestras aulas y ahora de desempeñen como profesionistas o continúan con sus estudios.
Complementando lo anterior, cuando la suscrita fue la alumna, fue bajo el sistema tradicional de enseñanza: llega el maestro, lee, escribe en el pizarrón, explica y pregunta en el examen lo ahí desarrollado, enseñanza en la cual no tuve ningún problema para aprender, por lo que en mis primeras experiencia frente a grupo, me desempeñe como fui enseñada. Al año de estar en séte sistema se aplicó el modelo pedagógico contructivista, mismo que tuvo muy buenos resultados desde su aplicación, y que a partir del ciclo escolar nos hemos percatado que arroja todavía mejores resultados la RIEMS ya que con este método el alumno se va formando el conocimiento de manera autónoma y aplicarlo en su vida diaria, en la que el maestro solo es un apoyo o facilitador del conocimiento, lo anterior no quiere decir que el maestro no tenga que trabajar más, sino al contrario debe de ser capaz de lograr en el educando esa autonomía y hambre de conocimiento así como guiarle a descubrir donde y como se aplica en la realidad lo investigado, de manera que compruebe que lo aprendido en las aulas es la vida misma, que se lo va a encontrar diariamente en su casa, en el camino, con su familia, amigos, etc.
Para concluir, me siento satisfecha con lo que he descrito ya que de esta manera podemos evaluar a los muchachos de una manera integral (objetivos, desarrollo, trabajo, colaborativo, limpieza, etc.) y se nota el aprendizaje de una manera real, y aunque satisfecha, tengo todavía firme mi compromiso de seguir preparándome para desempeñar un mejor papel al frente de un grupo, para lograr hacer de ese adolescente, un hombre y mujer competentes con metas y sueños en esta vida, y lograr el fin de las escuelas, prepararlos de manera profesional para que algún día sean ellos los encargados de preparar a otros y servir mejor a este mundo.